jueves, 11 de agosto de 2011

jueves, 28 de julio de 2011

Contraste

Hoy recuerdo que en algún lugar del mundo hay un texto dirigido hacia mí.

He perdido el sueño. Ya no me gusta desayunar. Sólo quiero leer.

Una vez, una hojeada rápida, clandestina.

miércoles, 27 de julio de 2011

Ya lo dijo alguien

Un hombre Nuez, para más precisiones. Es decir, un hombre duro por fuera y seco por dentro. Dijo: Hay poco ya que escribir por aquí. Tiene razón.



En homenaje a la memoria -a mis memorias- de ese "alguien" que pudo ser todo es que ahora voy a escribir un fragmento del libro (uno de la lista) que me cambió la vida.


***



La madrugada fue apagando mis recuerdos.

Oía de vez en cuando el sonido de las palabras, y notaba la diferencia. Porque las palabras que había oído hasta entonces, hasta entonces lo supe, no tenían ningún sonido, como las que se oyen durante los sueños.
-¿Quién será? -preguntaba la mujer.
-Quién sabe -contestaba el hombre.
-¿Cómo vendría a dar aquí?
-Quién sabe.
-Como que le oí decir algo de su padre.
-Yo también le oí decir eso.
-¿No andará perdido? Acuérdate cuando cayeron por aquí aquellos que dijeron andar perdidos.



J. R.

jueves, 7 de julio de 2011

"No es momento para cursilerías"

Me dijo mi mamá.


El tiempo está llegando, y cada vez me siento más próxima a ese momento del que todo el mundo habla.

Las señales abundan, pero no las entiendo.


Pido perdón a los muertos de mi felicidad.


Me negaba a creerlo, pero ahora estoy casi-segura: este blog tiene una maldición.

sábado, 7 de mayo de 2011

He visto mejores actores de reparto

Se tiene la creencia, entre el sector artístico con aspiraciones de alguna cierta pretensión (si es que esto no es redundante), de que cuando un autor muere su obra se ve ascendida a un escalón más cercano de eso que podríamos llamar el Olimpo del Canon.

Mucha gente actúa de acuerdo a este principio. Quieren ser de esos entrevistados que dicen “Yo lo ayudé a llegar a donde está, sin mis recomendaciones cuando apenas tenía 7 años no hubiera desarrollado ningún hábito de lectura, y por tanto, tampoco hubiera ganado el Nobel”; o de esos personajes que se deleitan con el simple hecho de decir “Fulanito de Tal es mi amigo”, sentencia seguida por una mueca de satisfacción mal disfrazada de indiferencia. Algunos de estos seres ven culminado el fruto de los esfuerzos de años –en ocasiones más afortunadas, menos tiempo- de lisonjas y sonrisas de calidad etílica por la mención directa de sus estériles nombres de la boca del premiado/reconocido; y ni qué decir de aquellos que se contentan con sólo compartir un espacio, digamos una habitación, digamos un taxi, digamos una muestra pictórica, ésos que radiantes van como parte de un séquito

In-terminable

In-sufrible

In-sidioso

In-útil, a fin de cuentas.

A mí me gustaría decir “Yo lo ayudé a alcanzar la cima de su fama. Literalmente, le puse el pie cuando bajaba las escaleras; que no digan que no lo ayudé a alcanzar su tan anhelada consagración”.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Consejos para sobrevivir a una noche de desvelo estudiantil

1. No te distraigas en blogs, o redes sociales.

2. Encripta la carpeta de Juegos; del mismo modo, evita el internet lúdico al máximo.

3. Prepara una buena dotación de carbohidratos, que sin el lenguaje fancy significa "llénate de chatarrrrrrrrrra", así como litros de agua y café. Para aquéllos a los que, como a mí, el café dejó de hacernos efecto -a menos que se trate de un expresso cortado a triple carga- hace muchos años, el abastecimiento tendrá que hacerse pero de CocaCola o alguna cosa fea así. Evitar las bebidas energetizantes.

4. Preparar una selección de canciones para diversos estados de ánimo: en algunos momentos (en buena medida, los de lucidez) se necesitará de música tranquila, preferentemente Easy listening o a lo que llaman por ahí 'instrumental'. Tener presente que en algunos momentos el sueño intentará dominar a las pocas funciones cerebrales que no se hayan ido a dormir ya; por esto, es recomendable seleccionar también música estridente, o más pegajosa, para atraer la atención del cerebro a la vida de vigilia.

5. EVITAR LOS ASIENTOS CÓMODOS, ASÍ COMO EL PENSAMIENTO "Nadamás voy a cerrar los ojos tantito" EN CUALQUIERA DE SUS VARIANTES.

6. No dejes nada en la estufa.

7. Estírate un poquito cada determinado tiempo, si permaneces en la misma posición puedes desarollar coágulos de sangre que te van a llegar al corazón tarde o temprano y morirás lenta y dolorosamente.

8. No hables con nadie. Vas a terminar por contar cosas de más, o por convencer al mundo de tu locura.

9. No te distraigas en el blog o en las redes sociales, estás más propenso a repetir ideas en tus escritos de tarea.

10. Normalmente, una vez que terminaste el trabajo en cuestión después de no haber dormido en toda la noche, sentirás un rush de energía. No te emociones, te va a durar de 15 a 45 minutos. Si tienes suerte, vas a caer en tu cama.

martes, 16 de noviembre de 2010

Ya no quiero cambiar

Ya me cansé de revolotear tanto el agua de esta botella; mejoraré, sí, algún día, cuando la mejora llegue solita, a la cabezota mía, así como ya me ha pasado algunas ocasiones.

Dejaré de atormentarme por lo que soy, lo que no soy, lo que no fui, lo que no hago, y por lo que he hecho. La viejita interna que cada día sale más a mi superficie algún día acariciará mi cabello oscuro, que se irá adentrando con el paso del tiempo para darle espacio a sus canas. Me dirá Hiciste bien, eras joven, viviste dentro de tus posibilidades, etc., etc., me repetirá todas esas frases que sólo los viejitos son capaces de pronunciar, ésas que te hacen sentir la calma de la que se adolece en la vida y que sólo llega al final de ésta.

Y un buen día, cerraré los ojos. Y si tengo suerte, tal vez una sonrisa final compense el llanto con el que me inauguré como ser viviente.

Mientras tanto, voy a vivir simplemente.

Alimentaré los recuerdos que ella tejerá en su mecedora.

Pensaré en ella, pero sobre todo, en mí.

domingo, 10 de octubre de 2010

Porque a nosotros nos enseñaron a querer de lejitos

Y si alguien extralimitaba el tiempo que nuestra paciencia podía ofrecer, entonces se convertía en el objetivo de nuestro disgusto, el hartazgo de nuestras vidas se enfocaba en ese ente de carne que nos robaba el espacio personal. El "intruso", que antes fuera "amigo", devenía el agua tibia que se toma en ayunas, y que te hace querer vomitar.

No obstante, no todo estaba perdido, siempre había una solución: la distancia; entre mayor fuera ésta, el "intruso" recuperaba sus cualidades de "amigo", y entonces volvía a nuestros estándares más altos de lo que un ser humano debía ser. Y eso era como una rueda de la fortuna, un ciclo eterno.

Así nos criaron también a nosotros.

Lo que ellos no sabían es que nos estaban enseñando a querer a las ausencias, no a las personas.

Pero, tampoco fue su culpa, a ellos les dijeron lo mismo, los hicieron seguir los mismos patrones, han repetido el procedimiento de actuación al punto de perpetuarlo y enfatizarlo con cada nueva generación.

A menudo pienso en cómo librarme de la maldición, en qué parte de mi engranaje mental debo girar para que, simplemente, un día deje de pensar así; a pesar de saber que cuando lo logre, les estaré dando la espalda permanentemente, tanto a uno de sus rasgos más característicos, como a los míos, a los que me inculcaron este enamoramiento por las ausencias.

Pero ya me les habré ido, para entonces.

martes, 31 de agosto de 2010

A chingar a su madre

Ayer estaba viendo en un programa de televisión que salió a la venta un libro que se llama El Chingonario, que resulta ser un diccionario con todos los usos y variantes del bonito y catártico verbo Chingar. Pues ahí estaba la Pilar Montes de Oca, que es una de las meras-meras-petateras de Algarabía, diciendo de qué se trataba el librito en cuestión al Burro Van Rankin (JUAR JUAR JUAR).
Me reí como enana nomás de repetir las taaaantísimas expresiones de elegancia arrabalera que salían de la nada.
Me dieron ganas de soltar una que otra palabreja de éstas.
Así que decidí que por única ocasión en el medio bloggero en el que medio habito desde hace ya algunos añitos (woah, sí, dije "añitos") voy a mandar a chingar a su madre a todo el mundo.

Que por qué, pues porque se me dio la gana. Y porque siempre hace falta mentarle la madre a alguien, por salud mental.


Por su atención, gracias. Y a chingar a su madre.

martes, 17 de agosto de 2010

Hace rato me vi obligada a hablar frente a (mínimo) 10 personas sobre mi blog y por qué lo tengo

Me dio una especie de agorafobia, como habría de esperarse de una persona que abunda en rodillas como yo; hice la maniobra de cuando me incomodo, fruncí el ceño y solté la respuesta menos ruda posible: "escribo porque me hace sentir bien". La maestra que me preguntó eso se me quedó viendo con cara de "¿Es neta?" y se dio la vuelta. Después de un par de minutos (que bien es una cantidad considerable de segundos) de cruda moral, me vino una risa loca interna que tuve apagar.
Digo, ya suficientemente loca me veía con la maniobra de la incomodidad, el ceño fruncido, y la respuesta dada, como para todavía ponerme a reír yo solita en el salón.
Los primeros días de escuela son raros. O al menos a mí me ponen bien rara.

Bueno, regreso al tema principal. Ciertamente me arrepentí por haber contestado eso. Pero en cierta manera es verdad, de hecho, es totalmente cierto. Mencioné que si mantengo en pie este blog es porque me proporciona un espacio bonito para mi vómito moral. Pero esto lo dije después de haber dicho "porque me hace sentir bien", así que ya no sonó tan cool.

Luego de eso, la maestra dijo que todos los que escriben son exhibicionistas, ja ja. Yo nunca me he pensado como tal pero es más que posible que ella tenga razón. Si no, ¿para qué carajos sigo escribiendo? aunque lo haga cada mes, sí, ya sé, pero esto sigue vivo, así que sí cuenta.

En fin, con eso de que soy una exhibicionista, iré a enseñarle mis axilas a alguien. Total, si alguna parte de mi cuerpo enseño por aquí, las axilas suenan a algo apropiado.

viernes, 16 de julio de 2010

10 cosas que odio de no tener computadora

1. Los virus en las máquinas de los ciberssss.

2. Las chicas que atienden. Mescolanza de reggaeton con pláticas de tipo: "Yo le dije que no se traume por ser gorda".

3. Los vecinos de las máquinas vecinas.

4. Los vecinos fisgones.

5. El olor. ¿Por qué siempre huelen tan mal?

6. Los baños... *escalofrío en la columna vertebral*

7. Que jamás me alcanza el tiempo para poder terminar todo lo que tengo que hacer.

8. En los que están cronometrados: te pasas un segundo de la hora y te cobran otros pinches 15 minutos.

9. Los audífonos.

10. QUE ME COBREN POR USAR UNA COMPUTADORA.

A ver cuándo me devuelven la mía, pinchis reparadores tortugas del diablo.




Amén.