jueves, 28 de julio de 2011
Contraste
He perdido el sueño. Ya no me gusta desayunar. Sólo quiero leer.
Una vez, una hojeada rápida, clandestina.
miércoles, 27 de julio de 2011
Ya lo dijo alguien
En homenaje a la memoria -a mis memorias- de ese "alguien" que pudo ser todo es que ahora voy a escribir un fragmento del libro (uno de la lista) que me cambió la vida.
***
La madrugada fue apagando mis recuerdos.
Oía de vez en cuando el sonido de las palabras, y notaba la diferencia. Porque las palabras que había oído hasta entonces, hasta entonces lo supe, no tenían ningún sonido, como las que se oyen durante los sueños.
-¿Quién será? -preguntaba la mujer.
-Quién sabe -contestaba el hombre.
-¿Cómo vendría a dar aquí?
-Quién sabe.
-Como que le oí decir algo de su padre.
-Yo también le oí decir eso.
-¿No andará perdido? Acuérdate cuando cayeron por aquí aquellos que dijeron andar perdidos.
J. R.
jueves, 7 de julio de 2011
"No es momento para cursilerías"
Me dijo mi mamá.
El tiempo está llegando, y cada vez me siento más próxima a ese momento del que todo el mundo habla.
Las señales abundan, pero no las entiendo.
Pido perdón a los muertos de mi felicidad.
sábado, 7 de mayo de 2011
He visto mejores actores de reparto
Se tiene la creencia, entre el sector artístico con aspiraciones de alguna cierta pretensión (si es que esto no es redundante), de que cuando un autor muere su obra se ve ascendida a un escalón más cercano de eso que podríamos llamar el Olimpo del Canon.
Mucha gente actúa de acuerdo a este principio. Quieren ser de esos entrevistados que dicen “Yo lo ayudé a llegar a donde está, sin mis recomendaciones cuando apenas tenía 7 años no hubiera desarrollado ningún hábito de lectura, y por tanto, tampoco hubiera ganado el Nobel”; o de esos personajes que se deleitan con el simple hecho de decir “Fulanito de Tal es mi amigo”, sentencia seguida por una mueca de satisfacción mal disfrazada de indiferencia. Algunos de estos seres ven culminado el fruto de los esfuerzos de años –en ocasiones más afortunadas, menos tiempo- de lisonjas y sonrisas de calidad etílica por la mención directa de sus estériles nombres de la boca del premiado/reconocido; y ni qué decir de aquellos que se contentan con sólo compartir un espacio, digamos una habitación, digamos un taxi, digamos una muestra pictórica, ésos que radiantes van como parte de un séquito
In-terminable
In-sufrible
In-sidioso
In-útil, a fin de cuentas.
A mí me gustaría decir “Yo lo ayudé a alcanzar la cima de su fama. Literalmente, le puse el pie cuando bajaba las escaleras; que no digan que no lo ayudé a alcanzar su tan anhelada consagración”.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Consejos para sobrevivir a una noche de desvelo estudiantil
2. Encripta la carpeta de Juegos; del mismo modo, evita el internet lúdico al máximo.
3. Prepara una buena dotación de carbohidratos, que sin el lenguaje fancy significa "llénate de chatarrrrrrrrrra", así como litros de agua y café. Para aquéllos a los que, como a mí, el café dejó de hacernos efecto -a menos que se trate de un expresso cortado a triple carga- hace muchos años, el abastecimiento tendrá que hacerse pero de CocaCola o alguna cosa fea así. Evitar las bebidas energetizantes.
4. Preparar una selección de canciones para diversos estados de ánimo: en algunos momentos (en buena medida, los de lucidez) se necesitará de música tranquila, preferentemente Easy listening o a lo que llaman por ahí 'instrumental'. Tener presente que en algunos momentos el sueño intentará dominar a las pocas funciones cerebrales que no se hayan ido a dormir ya; por esto, es recomendable seleccionar también música estridente, o más pegajosa, para atraer la atención del cerebro a la vida de vigilia.
5. EVITAR LOS ASIENTOS CÓMODOS, ASÍ COMO EL PENSAMIENTO "Nadamás voy a cerrar los ojos tantito" EN CUALQUIERA DE SUS VARIANTES.
6. No dejes nada en la estufa.
7. Estírate un poquito cada determinado tiempo, si permaneces en la misma posición puedes desarollar coágulos de sangre que te van a llegar al corazón tarde o temprano y morirás lenta y dolorosamente.
8. No hables con nadie. Vas a terminar por contar cosas de más, o por convencer al mundo de tu locura.
9. No te distraigas en el blog o en las redes sociales, estás más propenso a repetir ideas en tus escritos de tarea.
10. Normalmente, una vez que terminaste el trabajo en cuestión después de no haber dormido en toda la noche, sentirás un rush de energía. No te emociones, te va a durar de 15 a 45 minutos. Si tienes suerte, vas a caer en tu cama.
martes, 16 de noviembre de 2010
Ya no quiero cambiar
Dejaré de atormentarme por lo que soy, lo que no soy, lo que no fui, lo que no hago, y por lo que he hecho. La viejita interna que cada día sale más a mi superficie algún día acariciará mi cabello oscuro, que se irá adentrando con el paso del tiempo para darle espacio a sus canas. Me dirá Hiciste bien, eras joven, viviste dentro de tus posibilidades, etc., etc., me repetirá todas esas frases que sólo los viejitos son capaces de pronunciar, ésas que te hacen sentir la calma de la que se adolece en la vida y que sólo llega al final de ésta.
Y un buen día, cerraré los ojos. Y si tengo suerte, tal vez una sonrisa final compense el llanto con el que me inauguré como ser viviente.
Mientras tanto, voy a vivir simplemente.
Alimentaré los recuerdos que ella tejerá en su mecedora.
Pensaré en ella, pero sobre todo, en mí.
domingo, 10 de octubre de 2010
Porque a nosotros nos enseñaron a querer de lejitos
No obstante, no todo estaba perdido, siempre había una solución: la distancia; entre mayor fuera ésta, el "intruso" recuperaba sus cualidades de "amigo", y entonces volvía a nuestros estándares más altos de lo que un ser humano debía ser. Y eso era como una rueda de la fortuna, un ciclo eterno.
Así nos criaron también a nosotros.
Lo que ellos no sabían es que nos estaban enseñando a querer a las ausencias, no a las personas.
Pero, tampoco fue su culpa, a ellos les dijeron lo mismo, los hicieron seguir los mismos patrones, han repetido el procedimiento de actuación al punto de perpetuarlo y enfatizarlo con cada nueva generación.
A menudo pienso en cómo librarme de la maldición, en qué parte de mi engranaje mental debo girar para que, simplemente, un día deje de pensar así; a pesar de saber que cuando lo logre, les estaré dando la espalda permanentemente, tanto a uno de sus rasgos más característicos, como a los míos, a los que me inculcaron este enamoramiento por las ausencias.
Pero ya me les habré ido, para entonces.
martes, 31 de agosto de 2010
A chingar a su madre
Me reí como enana nomás de repetir las taaaantísimas expresiones de elegancia arrabalera que salían de la nada.
Me dieron ganas de soltar una que otra palabreja de éstas.
Así que decidí que por única ocasión en el medio bloggero en el que medio habito desde hace ya algunos añitos (woah, sí, dije "añitos") voy a mandar a chingar a su madre a todo el mundo.
Que por qué, pues porque se me dio la gana. Y porque siempre hace falta mentarle la madre a alguien, por salud mental.
Por su atención, gracias. Y a chingar a su madre.
martes, 17 de agosto de 2010
Hace rato me vi obligada a hablar frente a (mínimo) 10 personas sobre mi blog y por qué lo tengo
Digo, ya suficientemente loca me veía con la maniobra de la incomodidad, el ceño fruncido, y la respuesta dada, como para todavía ponerme a reír yo solita en el salón.
Los primeros días de escuela son raros. O al menos a mí me ponen bien rara.
Bueno, regreso al tema principal. Ciertamente me arrepentí por haber contestado eso. Pero en cierta manera es verdad, de hecho, es totalmente cierto. Mencioné que si mantengo en pie este blog es porque me proporciona un espacio bonito para mi vómito moral. Pero esto lo dije después de haber dicho "porque me hace sentir bien", así que ya no sonó tan cool.
Luego de eso, la maestra dijo que todos los que escriben son exhibicionistas, ja ja. Yo nunca me he pensado como tal pero es más que posible que ella tenga razón. Si no, ¿para qué carajos sigo escribiendo? aunque lo haga cada mes, sí, ya sé, pero esto sigue vivo, así que sí cuenta.
En fin, con eso de que soy una exhibicionista, iré a enseñarle mis axilas a alguien. Total, si alguna parte de mi cuerpo enseño por aquí, las axilas suenan a algo apropiado.
viernes, 16 de julio de 2010
10 cosas que odio de no tener computadora
2. Las chicas que atienden. Mescolanza de reggaeton con pláticas de tipo: "Yo le dije que no se traume por ser gorda".
3. Los vecinos de las máquinas vecinas.
4. Los vecinos fisgones.
5. El olor. ¿Por qué siempre huelen tan mal?
6. Los baños... *escalofrío en la columna vertebral*
7. Que jamás me alcanza el tiempo para poder terminar todo lo que tengo que hacer.
8. En los que están cronometrados: te pasas un segundo de la hora y te cobran otros pinches 15 minutos.
9. Los audífonos.
10. QUE ME COBREN POR USAR UNA COMPUTADORA.
A ver cuándo me devuelven la mía, pinchis reparadores tortugas del diablo.
Amén.