Bueno, es una decadencia sí, pero moderada: aparte de la pizza y mi antojo desbordado por café, mi basura es más bien producto de consumos saludables; por ejemplo, está la bolsa de almendras enchocolatadas que me comí con singular alegría antes de cenar, las 5 mandarinas que dieron su vida para que yo degustara su sabrosura, una cáscara de plátano, la envoltura de una palanqueta de amaranto, una jarra de dos litros de agua -que empezó la jornada como tal- que está a tres cuartas partes más lejos de lo que fue, un par de bolsitas de té negro (porque además, pude estrenar la tetera tan linda que mi padre me regaló), mis múltiples apuntes para la redacción de la tesis, y bueno, el pie ya está sanando, de manera que... un momento! ¡Somos hombres (o mujeres, como en mi caso) o payasos!
A partir de que pueda caminar decentemente, regreso a mi rutina de rock'n'roll.
Decadencia a la Fiona Apple ¡Yeey!
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